" El educador liberador está con los alumnos en vez de hacer cosas para los alumnos. En ese acto conjunto de conocimiento hay racionalidad y pasión" (Paulo Freire).
Cuando aprendemos a escribir, no solo copiamos letras o sílabas; también expresamos ideas y miradas, experiencias cotidianas y modos peculiares de decir. Alfabetizarse no significa repetir palabras, sino poder decir las propias. La teoría de Freire propone a los sujetos replantearse críticamente las palabras para descubrirse y conquistarse y, así, asumir lúcidamente la condición humana. Este aprendizaje transformador es la vía que recorren estas páginas.
Mientras que la educación que Freire cuestiona anula el poder creativo de niñas y niños, su pedagogía propone alumnos y maestros que inicien juntos, como oprimidos, la tarea histórica de liberarse y apropiarse del mundo que los rodea. Pedagogía del oprimido, la obra más representativa de Paulo Freire y la de mayor influencia en el pensamiento pedagógico y social del siglo XX, sigue siendo indispensable para reflexionar sobre la práctica educativa también en el siglo XXI.
