Las buenas letras, las ciencias, las artes tuvieron sus épocas florecientes hasta llegar al sumo grado de perfección que ha podido conocerse. Después padecieron el trastorno general que es bien notorio. Desde su restauración, nacida de aquellas cenizas que se conservaron, han tenido también sus respectivas épocas de auge y declinación. Han viajado por los países más cultos, dejando en ellos más o menos impresión, a proporción de las vicisitudes de los mismos estados en que han ido haciendo sus mansiones.La Italia, y seguidamente la España, fueron los países en donde se hospedaron primero, después pasaron a Flandes, y a Francia, luego se extendieron a Inglaterra, Alemania, &c. La situación de la Francia en el centro de la mejor parte de Europa, las felices circunstancias con que se engrandeció su monarquía, y que han extendido su correcto idioma, son la causa de que de un siglo a esta parte, por una especie de tácito convenio, casi universal, sea París el asiento en que, al modo de decir se han fijado. Es la oficina de donde salen los elaborados trabajos que en general sirven de reclamo y de modelo a las demás naciones; salvo el mérito de cada una, y su derecho a sus inventos y adelantamientos particulares.

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Poemas
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Notas perdidas
I Es media noche. —Duerme el mundo ahora
bajo el ala de niebla del silencio
vagos rayos de Luna
y el fulgor incierto
de lámpara velada
alumbran su aposento.
En las teclas del piano
vagan aún sus marfilinos dedos,
errante la mirada
dice algo que no alcanza el pensamiento.
¡Cómo perfuma el aire el blanco ramo
marchito en el florero,
cuán suave es el suspiro
que vaga entre sus labios entreabiertos!
................................................
¡Adriana! ¡Adriana! de tan dulces horas
guardarán el secreto
tu estancia, el rayo de la Luna, el vago
ruido de tus besos,
la noche silenciosa,
¡y en mi alma el recuerdo!...
II Si en vosotras algún día
se fijan sus ojos bellos,
¡pobres estrofas! habladle
con rumor suave y ledo
como notas de una música
que oímos ha mucho tiempo,
y que impregnada de aromas
torna en las alas del viento.
Alzada cual leve brisa
besad sus blondos cabellos
y penetrad en su alma
y en los espacios perdeos
como en la santa capilla
las espirales de incienso!...
III Como recuerdo de su amor sincero,
recuerdo dulce y único
de aquel amor suave y melancólico
cual la luz del crepúsculo,
guardo en un cofrecito plateado
unas rosas de musgo...
Table of contents
- Créditos
- Presentación
- José Asunción Silva. Miguel de Unamuno
- POEMAS
- A veces, cuando en alta noche
- Poeta, di paso
- Una noche
- Midnight Dreams
- Luz de Luna
- Triste
- Madrigal
- Egalité
- Nocturno
- Las ondinas
- Suspiro
- Adriana
- Idilio
- Armonías
- Realidad
- Crepúsculo
- A Adriana
- Melancolía
- Crepúsculo
- La ventana
- Al oído del lector
- Juntos los dos
- Vejeces
- Estrellas que entre lo sombrío
- Las voces silenciosas
- Enfermedades de la niñez
- Crisálidas
- Crepúsculo
- Muertos
- Idilio
- Estrellas fijas
- La calavera
- A un pesimista
- Sinfonía color de fresa con leche
- Sub-Umbra
- Edenia
- Las noches del hogar
- Humo
- Notas perdidas
- Libros a la carta