Informe Anual 2006 : Por una economía mundial para todos
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Informe Anual 2006 : Por una economía mundial para todos

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Information

eBook ISBN
9781589065635
Year
2006

Capítulo 1: Panorama general

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El ejercicio 2006 del FMI, que corresponde al período que abarca este Informe Anual, fue importante porque marcó un hito en la forma en que la institución lleva a cabo su cometido. Concluyó el examen estratégico a mediano plazo que el Director Gerente, Rodrigo de Rato, puso en marcha en 2004. Tras recibir el aval general del Directorio Ejecutivo, la estrategia fue refrendada por los ministros del Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI), que solicitaron al FMI su ejecución sin demora. Por este motivo, el FMI empezó a introducir algunos cambios fundamentales en su esquema de operaciones y de gobierno.
En los capítulos siguientes de este informe se explica con detalle la labor que el FMI realizó en el ejercicio 2006. En este capítulo introductorio se presenta en forma resumida un panorama general y se encuadra la labor de la institución—y los cambios que están ocurriendo—en el contexto de la evolución económica mundial.

La economía mundial

En 2005 el crecimiento mundial fue de 4,8% y rebasó por tercer año consecutivo la cifra de 4% (gráfico 1.1), pese a la carestía del petróleo, las catástrofes naturales y las persistentes incertidumbres geopolíticas. Esta expansión se ha destacado por su ritmo, duración y creciente alcance; todas la regiones experimentaron un crecimiento dinámico durante el período que abarca este informe. En las economías de mercados emergentes el crecimiento fue especialmente rápido y estuvo alentado por una favorable coyuntura financiera, mejores marcos de política monetaria y, en muchos casos, el alto nivel de precios de los productos básicos. La expansión en los países en desarrollo también fue sólida, y en África subsahariana la tasa de crecimiento superó el 5% por segundo año consecutivo. El volumen del comercio exterior mundial siguió aumentando rápidamente. Al mismo tiempo, los desequilibrios en cuenta corriente en varias economías clave continuaron agravándose (gráfico 1.2). En el último trimestre de 2005, el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos alcanzó la cifra sin precedentes de 7% del PIB, en tanto que los países exportadores de petróleo, Japón, varios países industriales pequeños, China y algunas otras regiones emergentes de Asia siguieron registrando ingentes superávits.
Gráfico 1.1 Crecimiento del PIB real
(Variación porcentual con respecto al año anterior)
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Gráfico 1.2 Saldo en cuenta corriente
(Porcentaje del PIB mundial)
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Fuente: Bloomberg LP.
En Estados Unidos, el crecimiento conservó su vigor en el segundo y tercer trimestre de 2005. En el cuarto trimestre sufrió una baja transitoria debido a la atonía de la demanda interna—causada en parte por la subida de los precios de la gasolina a raíz del huracán Katrina—, pero repuntó en el primer trimestre de 2006 gracias al dinamismo del consumo y la inversión empresarial, que sirvieron para compensar el acusado descenso de la inversión en viviendas. El crecimiento en la zona del euro se mantuvo parco a lo largo de 2005. No obstante, los indicadores de alta frecuencia apuntan a la posibilidad de que desde comienzos de 2006 haya cobrado fuerza una recuperación basada en la inversión, sobre todo en Alemania.
La economía de Japón creció vigorosamente durante 2005. La recuperación estuvo impulsada cada vez más por una pujante demanda interna, apuntalada por el aumento del empleo y la solidez de las utilidades de las empresas. Cabe destacar que tanto la inflación de los precios al consumidor como el crecimiento del crédito bancario se tornaron positivos al final del año, tras un prolongado período de contracción. La rápida expansión de China no menguó; la tasa de crecimiento se aproximó al 10% en 2005. La evolución reciente adquirió aún más importancia después de que se revisaran los datos del PIB, según los cuales el crecimiento medio anual había aumentado la mitad de un punto porcentual, a casi 10%, entre 1993 y 2004. No obstante, la expansión siguió siendo desequilibrada, debido sobre todo a la inversión y las exportaciones netas.
Si bien la expansión en América Latina se moderó en cierta medida en 2005 (de 5,6% a 4,3%), el crecimiento permaneció bastante por encima del promedio a largo plazo, que es de menos del 3%. La desaceleración se atribuye en su mayor parte a las dos economías más importantes de la región; concretamente, al descenso de la inversión en Brasil y al menor dinamismo de los sectores agrícola y manufacturero en México. En cambio, el crecimiento siguió siendo sólido o se afianzó aún más en Argentina, Paraguay, Uruguay y en la región andina, a pesar del incierto panorama político en algunos países, a saber, Bolivia y Ecuador.
El crecimiento en los países emergentes de Asia, salvo China, cedió levemente durante el período, pero no dejó de ser muy vigoroso en general. En las economías recientemente industrializadas (Corea, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur), la desaceleración se concentró en el segundo trimestre de 2005, cuando el sector de la tecnología de la información atravesó la última etapa de una corrección. De ahí en adelante el crecimiento cobró de nuevo impulso gracias a una mayor inversión en los países industriales. Las cuatro economías de la ASEAN más afectadas por la crisis (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia) también se recuperaron, pese a episodios de turbulencia financiera en Indonesia e incertidumbre política en Filipinas y Tailandia. En India, el crecimiento continuó siendo muy rápido, con notable ímpetu en los sectores manufacturero y de servicios. La evolución de las exportaciones fue favorable, pero la cuenta corriente arrojó un déficit en 2005 porque el dinamismo de la demanda interna y el alza de los precios del petróleo provocaron un repunte de las importaciones.
El crecimiento se moderó en Europa central y oriental, pero con diferencias marcadas entre las subregiones. Frente a un crecimiento muy rápido en los países bálticos—casi 9% en 2005—, la expansión en Europa central y sudorioental fue más leve. Pese a la apreciación de los tipos de cambio, el déficit medio en cuenta corriente de la región descendió ligeramente. Sin embargo, en los países bálticos y en algunos países de Europa sudoriental, el abundante ahorro interno y el rápido crecimiento del crédito han mantenido los déficits en cuenta corriente en niveles muy elevados. La inversión directa financió una parte importante de estos déficits, pero ha aumentado la proporción de financiamiento mediante deuda. En la Comunidad de Estados Independientes el crecimiento se frenó en 2005, sobre todo por una brusca desaceleración en Ucrania, y pese a que el alza de los precios del petróleo sostuvo el crecimiento en Rusia.
Los precios del petróleo favorecieron a Oriente Medio. Los cuantiosos ingresos derivados de las exportaciones de crudo dieron lugar a un crecimiento de casi 6% y a un superávit en cuenta corriente de casi el 20% del PIB en los países exportadores de petróleo. Aunque se ha ahorrado un porcentaje considerable de los mayores ingresos petroleros, la demanda interna se afianzó. El crecimiento de la masa monetaria y del crédito se potenció notablemente, y subieron los precios inmobiliarios y de las acciones, aunque en muchas de las bolsas de la región se registraron correcciones en el primer trimestre de 2006.
El aumento de la actividad económica en África siguió siendo vigoroso, y en general estuvo impulsado por la subida de los precios de los productos básicos y el efecto positivo de las reformas implantadas en los años noventa. Sin embargo, algunos países se vieron perjudicados por la moderación de los precios de los alimentos y las materias primas agrícolas, así como por la eliminación de los contingentes de los textiles.
Durante el período persistieron la carestía y la volatilidad de los precios del petróleo, que alcanzaron niveles máximos en agosto de 2005 como consecuencia de los huracanes Katrina y Rita, y de nuevo en abril de 2006, debido a tensiones geopolíticas relacionadas con Irán y a amenazas a la producción petrolera en Nigeria. Se registró una brusca subida de los precios de los productos básicos no combustibles, en especial los metales. No obstante, el repunte de los precios de los productos básicos y la reducción de las brechas del producto tuvieron un efecto inusitadamente leve en la inflación mundial. El nivel general de inflación de los precios al consumidor aumentó en cierta medida, pero la inflación básica permaneció contenida, y las expectativas inflacionarias se mantuvieron claramente bajo control.
En la mayoría de los países industriales, las políticas monetarias se tornaron más restrictivas y empezaron a hacer mella en la abundante liquidez mundial. La contracción se produjo a ritmos y en momentos diferentes, pero en respuesta a la etapa del ciclo económico en que se encontraba cada país. En Estados Unidos, la Reserva Federal continuó la tónica de austeridad al elevar la tasa de los fondos federales 175 puntos básicos durante el período. El Banco Central Europeo empezó a subir las tasas de interés a finales de 2005, y en marzo de 2006 el Banco de Japón puso fin a su inveterada distensión cuantitativa de la política monetaria, y los mercados han previsto subidas de la tasa de intervención en el curso de 2006. Las políticas fiscales fueron variadas, pero los avances hacia la consolidación de los saldos fiscales a mediano plazo resultaron escasos, salvo en Canadá y Japón (y el déficit fiscal de Japón sigue siendo muy elevado).
Pese al creciente déficit en cuenta corriente de Estados Unidos, la moneda de ese país, ponderada según el comercio exterior, se apreció en cierta medida; es decir, la depreciación frente a las divisas de los mercados emergentes fue contrarrestada por apreciaciones frente al euro y el yen. La moneda estadounidense se mantuvo firme gracias a la fuerte demanda externa, incluso por parte de los exportadores de petróleo, de activos financieros denominados en dólares (en especial bonos). Sin embargo, hacia el final del ejercicio, el dólar empezó a perder terreno frente a otras monedas de importancia porque se hizo evidente que la rentabilidad de los activos denominados en dólares empezaría a disminuir y porque el sector oficial hizo notar su preocupación por la necesidad de promover la flexibilidad cambiaria para ayudar a corregir los desequilibrios mundiales.
Las condiciones en los mercados financieros maduros y emergentes siguieron siendo favorables y estuvieron apoyadas por un crecimiento mundial más amplio y sostenido y por el bajo nivel de inflación. En cambio, la abundancia de liquidez continuó fomentando la búsqueda de rendimientos, a pesar de las medidas restrictivas aplicadas por los bancos centrales clave y las señales de que la política monetaria seguiría consolidándose. Las tasas de interés a largo plazo subieron en forma más mesurada, lo que provocó un notable aplanamiento de las curvas de rendimiento, sobre todo en Estados Unidos. Otro factor a favor de los rendimientos a largo plazo fue la importante demanda de activos a largo plazo y de renta fija por parte de los inversionistas institucionales. En este contexto, la volatilidad de los mercados financieros, los rendimientos de los bonos públicos en los mercados maduros y los diferenciales de crédito mundial permanecieron en niveles históricamente bajos.
Los mercados bursátiles mundiales se recuperaron, ya que la rentabilidad de las empresas afianzó aún más los balances a escala mundial. En Japón, la economía siguió dando síntomas de recuperación, y el índice Nikkei así lo reflejó al avanzar 53,6% durante el ejercicio. Las bolsas europeas también registraron ganancias uniformes, con un aumento de 29,9% durante el ejercicio, mientras que en Estados Unidos el índice S&P 500 subió 13,1% (gráfico 1.3). La volatilidad real del mercado y la volatilidad implícita prevista en las opciones se mantuvieron en niveles bajos. Hubo señales, sobre todo hacia finales del período, de que el ciclo de crédito de las empresas había iniciado un viraje. Las empresas empezaron a recurrir a sus cuantiosos saldos de efectivo y a apalancar más sus balances, para aprovechar el nivel relativamente bajo de los rendimientos y los diferenciales a largo plazo. Este fenómeno produjo, en parte, un incremento mundial de fusiones y adquisiciones.
Gráfico 1.3 Evolución de los mercados de acciones
(Mayo de 2005 = 100)
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Las economías de mercados emergentes continuaron beneficiándose de una coyuntura económica y financiera sumamente favorable durante el período. El sólido crecimiento mundial estimuló la demanda de exportaciones y los precios de los productos básicos. Las tasas de interés y los diferenciales de crédito permanecieron en niveles bajos, y los diferenciales se comprimieron incluso frente al aumento de los rendimientos en los mercados maduros. La abundancia de liquidez siguió impulsando la búsqueda de rendimientos, y por este motivo los inversionistas se mostraron muy dispuestos a comprar nuevos títulos emitidos por prestatarios de mercados emergentes. Al mismo tiempo, la base de inversionistas de activos de mercados emergentes siguió ampliándose en vista de los resultados inusitadamente buenos del pasado y de la mejor calidad de crédito de los prestatarios en los mercados emergentes. Asimismo, el mercado también tuvo a su favor el hecho de que las economías emergentes sigan realizando una gestión activa de la deuda para reducir la vulnerabilidad de la estructura de su deuda. La prima de riesgo del índice EMBIG disminuyó 205 puntos básicos en el curso del ejercicio fiscal del FMI, y cerró el período en un mínimo histórico de 179 puntos básicos (gráfico 1.4). Las emisiones de bonos de los mercados emergentes en el mercado primario alcanzaron niveles sin precedentes en 2005 y totalizaron unos $28.000 millones en enero–abril de 2006. Casi la mitad del total de emisiones de bonos durante este período provino de entidades no soberanas. Las emisiones primarias de acciones en mercados emergentes también fue sólida durante el ejercicio y continuó dominada por Asia, con China a la cabeza.
Gráfico 1.4 Diferenciales de riesgo soberano
(Puntos básicos)
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Fuente: Índice global de bonos de mercados emergentes de JPMorgan.

Riesgos económicos mundiales

Si bien en 2005 siguió observándose un vigoroso crecimiento, existen todavía riesgos de deterioro del crecimiento mundial como consecuencia del alza en el precio del petróleo, los desequilibrios en los pagos mundiales, que aún perduran, y otros factores. El problema de los desequilibrios mundiales que se analizó en el Informe Anual de 2005 continuó suscitando preocupación sobre la sostenibilidad del crecimiento mundial. Las dificultades que se han experimentado en el avance de la Ronda de Doha de negociaciones comerciales multilaterales indican que los posibles beneficios para la economía mundial de un resultado exitoso y de gran alcance pueden no llegar a concretarse. También se ha observado una creciente preocupación sobre las posibles consecuencias de un brote generalizado de gripe aviar. Las deliberaciones del FMI con los distintos países miembros y la labor de supervisión multilateral del FMI se concentraron en estos temas y en evaluar sus posibles consecuencias a nivel mundial. La preocupación con respecto a estos riesgos no disminuyó a pesar de que durante el año no llegaron a afectar negativamente el crecimiento mundial.
Las deliberaciones sobre las formas de resolverlos se intensificaron a medida que se ampliaban los desequilibrios en los pagos mundiales durante el ejercicio 2006. Los considerables desequilibrios que caracterizaron la economía mundial durante el período que abarca este informe se debieron a varios factores, como el bajo consumo y los crecientes superávits en cuenta corriente en la mayor parte de los países asiáticos, el voluminoso y creciente déficit en cuenta corriente que se observa en Estados Unidos, el lento crecimiento experime...

Table of contents

  1. Cover Page
  2. Title Page
  3. Copyright Page
  4. Contents
  5. Mensaje del Director Gerente y Presidente del Directorio Ejecutivo
  6. Directorio Ejecutivo
  7. 1. Panorama general
  8. 2. Estrategia a Mediano Plazo
  9. 3. La supervisión durante el ejercicio 2006
  10. 4. Fortalecimiento de la supervisión y prevención de crisis
  11. 5. Fortalecimiento de la función del FMI en el respaldo a los programas y resolución de crisis
  12. 6. Función del FMI en los países de bajo ingreso
  13. 7. Asistencia técnica y capacitación
  14. 8. Operaciones y políticas financieras
  15. 9. Estructura de gobierno y administración del FMI
  16. Siglas y abreviaturas
  17. Recuadros
  18. Footnotes