1. Introducción
La necesidad urgente de un cambio de modelo
La atención internacional al ámbito de la energía ha alcanzado cotas sin precedentes en los últimos años, debido a su creciente reconocimiento como elemento fundamental para mitigar el cambio climático y mejorar las oportunidades económicas y el bienestar social y humano. La aprobación en 2015 de los acuerdos para combatir el cambio climático global y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), por los que todos los países se comprometieron a adoptar medidas, implica que se invertirá una cantidad extraordinaria de recursos políticos, financieros y económicos en energías renovables, eficacia energética y, especialmente importante, en el acceso a la energía. Además, a través de los ODS, se ha dio un enorme paso adelante al reconocer que el acceso a la energía incluye tanto la electricidad como las cocinas no contaminantes, lo cual abre nuevas vías para abordar las cuestiones de género relacionadas con la pobreza energética.
No obstante, a pesar de esta tendencia positiva, de no realizarse cambios drásticos en la provisión y la planificación del acceso a la energía, las perspectivas con respecto a las personas en situación de pobreza y las aspiraciones globales a universalizar el acceso a la energía para el año 2030 son desalentadoras (AIE, 2014; GEI, 2015; Hogarth y Granoff, 2015; ODI, 2015; Sierra Club & Oil Change International, 2016). De hecho, la planificación energética del siglo XXI es muy similar a las que no han podido proporcionar un acceso a la energía adecuado, seguro, fiable y asequible a más de 2000 millones de personas, y han permitido que más de 3000 millones de personas cocinen en hogueras contaminantes y potencialmente mortales. La planificación energética de los países y la ayuda internacional de donantes se gestionan, en gran medida, sin coordinación y se centran de forma desproporcionada en grandes infraestructuras que, como demostramos en esta publicación, no se ajustan al plazo que finaliza en 2030, carecen de sentido a nivel económico en la mayoría de contextos de las personas en situación de pobreza en energía y se alejan de las necesidades que requieren las personas en situación de pobreza energética.
Aunque las cifras a nivel mundial indican que el acceso a la electricidad ha mejorado recientemente, esto se debe en gran medida a la ampliación de las redes de suministro en las zonas urbanas y periurbanas con gran densidad de población de India. No será fácil llegar a la inmensa mayoría de personas que sufren la pobreza energética. De hecho, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha pronosticado recientemente que, debido al crecimiento de la población, el número de pobres energéticos en África solo habrá descendido de los 620 millones actuales a 540 millones en el año 2040; diez años después de 2030, la fecha fijada a nivel mundial para conseguir el acceso universal a la energía (AIE, 2014). Posteriormente, el Grupo de Evaluación Independiente (GEI) del Banco Mundial determinó que, de no alcanzarse mejoras significativas en los trabajos para el acceso a la energía, el crecimiento de la población mundial provocará que la cifra absoluta de personas sin servicios energéticos modernos aumente de los 1100 millones actuales a 1200 millones en el año 2030 (GEI, 2015).
No es exagerado afirmar que corremos el riesgo de fracasar de forma catastrófica en el cumplimiento de los compromisos globales adquiridos con las poblaciones más pobres y vulnerables del mundo. La ayuda internacional y las planificaciónes nacionales para el acceso a la energía en los países con pobreza energética deben cambiar rápida y radicalmente.
Corremos el riesgo de fracasar de forma catastrófica en el cumplimiento de los compromisos adquiridos con las personas más pobres y vulnerables del mundo
Pasar de la comprensión a la acción
En el año 2010, Practical Action publicó el primer Panorama Energético de los pobres (PPEO) de la serie, que contribuyó a redefinir la forma en la que el sector energético y las principales partes implicadas en la elaboración de políticas entienden la pobreza energética y el acceso a la energía (Practical Action, 2010, 2012, 2013, 2014). Esas ediciones demostraron que el enfoque de la comunidad internacional, basado simplemente en la cifra de nuevas conexiones a la red de suministro, ofrece un panorama poco preciso del progreso del acceso a la energía. Esos PPEO contribuyeron a que gobiernos, instituciones internacionales y empresas de servicios energéticos de todo el mundo se replanteasen su trabajo y a redefinan la forma en la que se debe medir el progreso, centrando la atención en las demandas y las necesidades reales de las personas en situación de pobreza en lo que respecta a los hogares, las comunidades y los servicios energéticos productivos. Este enfoque del Acceso Total a la Energía (ATE) sentó las bases de los nuevos criterios de referencia para medir el acceso a la energía: el Sistema de Múltiples Niveles (SMN) de la iniciativa Energía Sostenible para Todos (SEforAll, por sus siglas en inglés) de la Secretaría General de la ONU.
En la actualidad, sabemos con mayor certeza que los planteamientos que hacían hincapié en las redes de suministro centralizadas de los gobiernos y los donantes eran erróneos. Entre otras razones porque muchos de los países que sufren pobreza energética se caracterizan mayoritariamente por tener áreas rurales escasamente pobladas en las que la implementación de redes de suministro resulta lenta y extraordinariamente cara. Muchas empresas de servicios públicos que dependen de las grandes infraestructuras de los sistemas de distribución radiales pierden dinero con cada conexión en áreas rurales. Debido a los enfoques basados únicamente en el suministro adoptados por los proveedores y a la falta de planificación para zonas rurales, las comunidades rurales conectadas a redes de suministro no están adecuadamente equipadas para utilizar energía suficiente como para que las conexiones sean económicamente viables en un futuro próximo. Existe la necesidad urgente de que las autoridades responsables de adoptar decisiones en todo el mundo se centren en fomentar los usos productivos y comunitarios de la energía, así como las conexiones de los hogares. Además, los continuos avances y la reducción de costes de las tecnologías energéticas descentralizadas, las innovaciones tecnológicas y los nuevos modelos de negocio y financiación en el ámbito de la energía eléctrica y las tecnologías para cocinar ponen de manifiesto que existen muchas más posibilidades de proporcionar un acceso a la energía más rápido, asequible y fiable.
Nuestro trabajo con las autoridades responsables de la toma de decisiones y las entidades financieras de todo el mundo ha puesto de relieve dos barreras fundamentales para conseguir un acceso a la energía real y universal.
La primera es que la mayoría de las autoridades responsables de adoptar decisiones, ya sean instituciones de desarrollo que trabajan a nivel global u otras que lo hacen a nivel nacional o local, tienen dificultades para mantenerse al día en lo que respecta a las innovaciones tecnológicas de las energías renovables, especialmente en lo referente a las soluciones descentralizadas a pequeña escala. Existen nuevas oportunidades para lograr un acceso universal a la energía de forma más rápida, eficaz y rentable, pero generalmente no se tienen en consideración por las ideas erróneas que se tienen sobre la calidad y la adecuación de estas tecnologías.
La segunda barrera, y más fundamental, es que las autoridades encargadas de la planificación energética no disponen de unas directrices claras y aplicables para integrar las nuevas tecnologías, la participación de las personas en situación de pobreza energética o los conocimientos sobre los servicios en las planificaciónes del acceso a la energía realizadas por los donantes o los países. El Sistema de Múltiples Niveles de SEforAll supone un avance en este sentido, pero no proporciona a las autoridades responsables de adoptar decisiones ejemplos concretos de cómo serían los planes si aplicasen todas las tecnologías disponibles y pertinentes o cómo podrían conseguirse dichos planes.
Las autoridades responsables de la toma de decisiones tienen ideas erróneas sobre la calidad y la adecuación de las tecnologías de energías renovables descentralizadas y a pequeña escala
La falta de una perspectiva integral para que las energías renovables descentralizadas se incluyan en las planificaciónes implica que, aunque muchas partes implicadas del sector energético reconozcan la necesidad de adoptar un enfoque en el que se utilicen todas las opciones energéticas de las que disponga un país, en realidad, las tecnologías energéticas descentralizadas o las tecnologías no contaminantes para cocinar no suelen incluirse de forma mayoritaria en las planificaciónes energéticas, a pesar de que la mayoría de los expertos técnicos vengan reconozcan desde hace tiempo que son fundamentales para conseguir los objetivos de acceso global a la energía (AIE, 2010). Al no incluir estas tecnologías de manera más integral en los planes energéticos, los donantes, otros financiadores, las instituciones internacionales y los ministerios de energía adoptan enfoques que incluyen todo lo que se venía haciendo con anterioridad, lo que implica que el fracaso global previsto por la AIE y el GEI sobre el acceso a la energía será prácticamente inevitable.
El hecho de no contar con una perspectiva integral para incluir de forma significativa las opiniones e ideas de las personas en situación de pobreza en la planificación energética genera que los gobiernos y los donantes estén creando políticas, normativas e infraestructuras que carecen de una comprensión realista de las necesidades de las personas a las que tienen que servir. Aunque existe un amplio consenso en cuanto a que la participación de las partes implicadas mejora los procesos de toma de decisiones y la planificación, a la hora de formular políticas importantes o planificar grandes proyectos de infraestructuras, tanto los donantes como los gobiernos de los países fracasan generalmente al incluir de forma real la participación de los usuarios finales o los requisitos específicos de los mercados, financieros o de las políticas en la provisión de servicios integrales de acceso a la energía.
No desarrollar con una perspectiva integral para la materialización del Acceso Total a la Energía implica que —a pesar de la reconocida importancia de medir el acceso a la energía en función de la calidad, la asequibilidad, la adecuación, la fiabilidad y la seguridad— los gobiernos y la comunidad internacional continúan la planificación de la inmensa mayoría de las operaciones energéticas en función de las conexiones y los megavatios (parámetros que ya sabemos que no son adecuados). Para estar seguros de que los proyectos energéticos nacionales y el gasto internacional en desarrollo proporcionen no solo energía, sino también empoderamiento, se ha de adoptar imperativamente un enfoque integral para la planificación energética y la medición del progreso.
Si adoptamos un enfoque integral para la planificación energética y la medición del progreso, nos aseguraremos de proporcionar no solo energía, sino también empoderamiento
En este contexto, Practical Action reconoció que, sin aplicar de manera mayoritaria unas directrices claras y útiles para incluir esos principios y oportunidades - fundamentales en los procesos de planificación energética, la comunidad internacional tendrá dificultades para cumplir el compromiso de universalizar el acceso a la energía para el año 2030. Esta nueva serie de PPEO se compromete a facilitar esas directrices.
En esta primera edición (de tres), daremos un primer paso para la creación de una perspectiva integral del Acceso Total a la Energía (TEA) y explicaremos cómo podemos elaborar los planes para su consecución. El segundo PPEO de esta nueva serie profundizará en los aspectos económicos del TEA y su financiación, mientras que el tercero presentará los principales métodos para lograr una implementación eficaz a nivel nacional de los servicios y las tecnologías para el acceso a la energía.
Con estos informes esperamos revolucionar la forma en que las autoridades responsables de adoptar decisiones abordan las políticas energéticas, las normativas, la financiación, los programas y los proyectos. Confiamos que el sector privado pondrá en valor los enfoques que aquí se presentan, ya que ponemos de manifiesto que la atención prestada a los usos productivos de la energía puede repercutir de manera positiva en la capacidad de las comunidades, las empresas y las personas, que pagarán progresivamente por el aumento de la energía y los servicios. Esto, a su vez, mejorará las ganancias de las empresas y los balances de las entidades bancarias. De esta forma, todos ganarán.
Planificación en marcha: la estructura de esta publicación
El presente PPEO comienza con un breve resumen de las planificaciónes energéticas actuales de los países que sufren pobreza energética, con énfasis en la necesidad de adoptar nuevos enfoques si queremos afrontar con seriedad la erradicación de la pobreza energética.
La parte central del informe continúa con los análisis de casos de planificación ascendente para el ATE en Bangladesh, Kenia y Togo. Se analizan cuatro comunidades de cada país, aportando una visión muy variada en cuanto a su tamaño, economía, localización y los servicios energéticos existentes. Se realizaron ejercicios de planificación con cada comunidad, los cuales aportaron ejemplos sobre cómo elaborar planes integrales de acceso a la energía, y de los planes de ATE que pueden surgir en ese proceso, señalando algunos de los problemas relacionados con las necesidades y la viabilidad del acceso a la energía.
El informe finaliza con algunas recomendaciones para la comunidad internacional y los gobiernos sobre cómo conseguir una rápida y amplia asimilación de la planificación energética que incluya de manera efectiva opciones energéticas disponibles.
2. Las deficiencias de los planes de acceso a la energía en la actualidad
De acuerdo con los ODS en materia energética y a fin de conseguir el acceso universal para el año 2030, es necesario acelerar significativamente la provisión de nuevos servicios de suministro de electricidad y cocinas no contaminantes. Es esencial comprender el papel desempeñan los gobiernos a la hora de fijar objetivos, acordar planes y políticas y asignar recursos para detectar si resulta necesario realizar cambios, a fin de eliminar barreras y avanzar de manera más rápida. Por esa razón, en este capítulo analizaremos los procesos de planificación actuales de los países, recurriendo a la literatura disponible y la experiencia de Practical Action en esos países, identificaremos los aspectos clave para conseguir mejoras.
El panorama de la planificación energética de los países
Desde el punto de vista del acceso a la energía, el panorama de la planificación y las políticas nacionales resulta habitualmente complejo y difícil de entender por varios motivos. En primer lugar, las políticas, las estrategias y los planes energéticos de los países suelen articularse considerando varios objetivos, como el crecimiento económico, la seguridad energética, los aspectos medioambientales y el acceso a la energía. Puede resultar difícil separar los elementos de un plan dirigidos a conseguir el acceso a la energía de otros que pretenden unos objetivos distintos. Por ejemplo, ampliar la capacidad de generación de una red de suministro nacional podría proporcionar energía adicional a la industria, estabilizar y mejorar significativamente el suministro de los consumidores domésticos que ya estén conectados a esa red o posibilitar la conexión de nuevos hogares.
En segundo lugar, el papel dominante del crecimiento económico y la seguridad energética en las políticas y estrategias conlleva a una atención excesiva a las fuentes de combustibles primarios, la capacidad de generación energética y la ampliación del tendido eléctrico, mientras que se subestima la importancia de objetivos y estrategias que tienen como fin mejorar el acceso incluso en países extraordinariamente pobres a nivel energético. De hecho, la Política Energética Nacional de Kenia solo dedicaba ocho de sus ciento cuarenta páginas al acceso a la energía (MEP, 2014:...