Nuevos Tiempos
eBook - ePub

Nuevos Tiempos

  1. 220 pages
  2. English
  3. ePUB (mobile friendly)
  4. Available on iOS & Android
eBook - ePub

Nuevos Tiempos

About this book

«Las novelas de Mallo pertenecen a ese capítulo de la novela negra que podríamos denominar novela histórica de crímenes: la novela negra como crítica moral de una época». JUSTO NAVARRO, BabeliaUn inesperado giro del destino ha hecho súbitamente rico al Perro Lascano: el comisario ha recuperado el amor de Eva y se ha jubilado de su puesto en la policía. Su vida se ha vuelto previsible, tranquila y segura. Pero, siendo desde siempre un hombre de acción, el Perro no sabe aburrirse. Por eso, cuando un criminal que agoniza en un hospital penitenciario dice saber quién asesinó a los padres de Lascano cuando este era solo un niño, el excomisario se embarca de inmediato en una obsesiva persecución entre Buenos Aires y Barcelona, poniendo así en peligro cuanto ama, para despejar la incógnita que lo ha acompañado toda la vida. Pero la verdad que le aguarda será muy distinta de cuanto hubiera podido imaginar...Intenso, emocionante y conmovedor, el último caso del ya mítico investigador creado por el argentino Ernesto Mallo es mucho más que una novela policiaca. Se trata de un relato certero y desnudo sobre la condición humana, construido como un preciso mecanismo de relojería que, a la vez que tensa y pone en guardia todos los sentidos del lector, fascinado y temeroso por lo que pueda acontecer a continuación, lo empuja inevitablemente a volver la página y dejarse arrastrar de lleno por la inigualable potencia de lo narrado.

Tools to learn more effectively

Saving Books

Saving Books

Keyword Search

Keyword Search

Annotating Text

Annotating Text

Listen to it instead

Listen to it instead

Information

Publisher
Siruela
Year
2017
Print ISBN
9788417151300
eBook ISBN
9788417151645

Obsesión

12

Lo atiende una mujer morena, de tez oscura y mirada traviesa que tiene cara de cocinar bien y lo hace pasar a una habitación que en otros tiempos fue sala o comedor.
Ya viene la señora —dice con inconfundible acento guaraní, cierra la puerta, le echa una última mirada a través de los cristales y desaparece.
La habitación es amplia, con pocos muebles, predomina el blanco. La luz entra generosamente por la ventana que da a Borges, enfrente, el templo de los judíos sefarditas de Marruecos. A los costados dos estanterías llenas de libros. Un título le llama la atención: El amor todo locura. Sonríe. Suena a sus espaldas la puerta al abrirse. La mujer es pequeña, tiene el pelo corto, la mirada celeste y la rodea un aura que invita a relajarse y confesar. Le extiende una mano frágil y cálida.
Mucho gusto. Encantado, doctora, Venancio Lascano. Puede llamarme Marta. Como guste. ¿Nos sentamos? —dice, invitándolo con un gesto mientras ella se acomoda en un silloncito y coloca sobre un pequeño escabel sus pies con zapatos verdes de duende. Es muy elegante y debe de haber sido una de esas bellezas en miniatura por la que habrá perdido la cabeza más de uno. Por favor, recuérdeme quién me recomendó. Mario de Miguel. Ah, cierto. ¿Relación amistosa, de trabajo...? No, fuimos compañeros de estudio en la escuela de policía. No sabía que Mario fue policía. No lo fue, solo estuvo en la escuela un par de años, no tenía vocación. ¿Usted sí? No sé si llamarlo vocación, destino o maldición. Entiendo.
Lascano tiene ganas de contarle todo a esta mujer, le sorprende la facilidad con que ha conseguido que él se abra. Sería una excelente interrogadora. Se siente alegre y comunicativo, algo que hace tiempo no le sucede. Se recuesta contra el sillón, se pone cómodo.
¿Por dónde empiezo?
Ella lo mira profundamente a los ojos y se toma unos instantes para responder.
Por donde más le duela.
Como si hubiera pulsado un botón de la máquina del tiempo, la mente de Lascano retrocede hasta aquella noche de tormenta cuando su madre no fue a esperarlo a la parada del ómnibus. Ya estaba muerta, su padre también. Ese abismo que se abrió en su vida y que ahora Marta escucha muy seria sin pronunciar palabra. El paso por la academia de policía, los fantasmas. Su primer destino, cómo se las arregló para mantenerse al margen de la corrupción imperante en la Federal y resistir ser considerado un extraño, alguien en quien sus pares no podían confiar.
Sin embargo, no solo permaneció en la institución, sino que ascendió a... ¿qué grado? Me jubilé como comisario. ¿Cómo lo explica?
Lascano guarda silencio, piensa, recuerda a Jorge Turcheli.
Vea, Marta, yo mismo me hice esa pregunta mil veces. La respuesta más aproximada que obtuve me la dio Jorge Turcheli.
Marta levanta una mano interrumpiéndolo.
Me suena ese nombre. Claro, cuando volvió la democracia lo nombraron jefe de policía. Ah, sí. Murió de un infarto apenas asumió. No fue un infarto, lo mataron. No me diga. Sí le digo.
Una pausa silenciosa.
¿Qué fue lo que le dijo Turcheli? Él me protegió cuando los perros de la dictadura me buscaban para matarme. Cuando los militares se retiraron de la escena, vino a buscarme. Nunca habíamos sido amigos. Le pregunté por qué lo había hecho si yo no le servía para nada. Me contestó que si todos los policías fueran como él, estaría perdido. Me explicó que la policía es un gran negocio, pero para que siga siéndolo tiene que tener un mínimo de eficacia, de existencia real. Y que eso lo daban tipos como yo. A los canas como vos, me dijo, hay que dejarlos que hagan su trabajo. No hay que permitir que acumulen mucho poder, porque ahí es cuando empiezan a generar problemas con sus ideales. Entiendo, y durante la dictadura ¿qué hizo? Lo más importante fue que me enamoré. Pero lo que usted quiere saber es si participé en las desapariciones, las torturas y esas cosas. ¿Participó? Nunca. Y sin embargo sobrevivió. Supongo que tuve suerte. Y ¿qué fue de su enamorada? Murió... accidente de tránsito.
Quinta muerte antes de los cuarenta, anota Marta mentalmente. Ya va asomando las orejas el demonio de la depresión.
Me dijo que se jubiló. Sí. ¿Cómo lo lleva? Muy mal. Cuénteme. Verá, soy rico. Una prima me dejó toda su fortuna. Luego de la muerte de Marisa, conocí a Eva, volví a enamorarme.
Marta no puede evitar una sonrisa fugaz.
Estuvimos separados un tiempo pero luego regresó. Vivimos juntos desde entonces con Victoria, hija de ella. No parece una mala vida. No lo es, en absoluto. Tuvo mucha suerte, ¿puede disfrutarlo? En realidad, no. Yo he sido siempre un hombre de acción. El dinero nunca me importó, tampoco me importa ahora. Si no hubiera heredado, mi vida no sería muy distinta de lo que es. Pero ahora no tengo nada que hacer. No tengo objetivos, nada que conseguir. Usted, Lascano, no sabe aburrirse. No, no sé. ¿Cree que podrá aprender?
La pregunta lo sorprende. Jamás se planteó que el aburrimiento pudiera ser una virtud o algo que pudiera aprenderse. Sabe que no, que jamás podrá aprenderlo, ya que ni siquiera lo entiende.
Jamás.
Marta se pone de pie. Camina hasta el centro de la sala. Se toma las manos.
Usted es una aguja en el pajar, Venancio. ¿Qué me quiere decir con eso? Alguien que se parece a su entorno pero que es distinto. Alguien muy difícil de encontrar, una persona excepcional. Gracias. No me lo agradezca, eso lo hace un sobreviviente. Se ha pasado la vida luchando, ha evolucionado en un medio hostil, siempre rodeado de acechanzas, de peligros, siempre en riesgo de perder la vida, con la muerte rodeándolo. No ha tenido tiempo de elaborar la pérdida de sus padres, o la de Marisa. No ha podido detenerse a ver quién es usted luego de haber atravesado el infierno varias veces. Pero ahora todo ha cambiado. Ya no está en la policía, no corre peligro, no tiene problemas económicos, vive con personas a las que ama, no tiene nada que hacer. Ahora, luego de ¿cuánto?, ¿cincuenta años?, puede darse el lujo de deprimirse, ahora los fantasmas se alzan de sus tumbas para ...

Table of contents

  1. Portada
  2. Portadilla
  3. Créditos
  4. Índice
  5. Dedicatoria
  6. Citas
  7. Causa primera
  8. Transformación
  9. Obsesión
  10. Destino

Frequently asked questions

Yes, you can cancel anytime from the Subscription tab in your account settings on the Perlego website. Your subscription will stay active until the end of your current billing period. Learn how to cancel your subscription
No, books cannot be downloaded as external files, such as PDFs, for use outside of Perlego. However, you can download books within the Perlego app for offline reading on mobile or tablet. Learn how to download books offline
Perlego offers two plans: Essential and Complete
  • Essential is ideal for learners and professionals who enjoy exploring a wide range of subjects. Access the Essential Library with 800,000+ trusted titles and best-sellers across business, personal growth, and the humanities. Includes unlimited reading time and Standard Read Aloud voice.
  • Complete: Perfect for advanced learners and researchers needing full, unrestricted access. Unlock 1.4M+ books across hundreds of subjects, including academic and specialized titles. The Complete Plan also includes advanced features like Premium Read Aloud and Research Assistant.
Both plans are available with monthly, semester, or annual billing cycles.
We are an online textbook subscription service, where you can get access to an entire online library for less than the price of a single book per month. With over 1 million books across 990+ topics, we’ve got you covered! Learn about our mission
Look out for the read-aloud symbol on your next book to see if you can listen to it. The read-aloud tool reads text aloud for you, highlighting the text as it is being read. You can pause it, speed it up and slow it down. Learn more about Read Aloud
Yes! You can use the Perlego app on both iOS and Android devices to read anytime, anywhere — even offline. Perfect for commutes or when you’re on the go.
Please note we cannot support devices running on iOS 13 and Android 7 or earlier. Learn more about using the app
Yes, you can access Nuevos Tiempos by Ernesto Mallo in PDF and/or ePUB format, as well as other popular books in Literature & Crime & Mystery Literature. We have over one million books available in our catalogue for you to explore.