Laura y Emma
eBook - ePub

Laura y Emma

  1. 332 pages
  2. English
  3. ePUB (mobile friendly)
  4. Available on iOS & Android
eBook - ePub

About this book

UNA MADRE, UNA HIJA Y DOS DÉCADAS EN LA VIBRANTE CIUDAD DE NUEVA YORK.«Kate Greathead se ha impuesto en esta novela un desafío épico: despertar simpatía por una privilegiada y esnob familia neoyorquina. Y aunque es una tarea dura, lo logra con destreza magistral, frase divertida tras frase divertida. Al final, lo que parecía una desenfadada narración episódica se revela como la conmovedora y perfectamente trenzada historia de dos madres».JONATHAN FRANZENLaura, nacida en el exclusivo Upper East Side de Manhattan, ha alcanzado la treintena como flotando en una nube. Hasta que un fin de semana de 1981 conoce a Jefferson, pasan la noche juntos, él desaparece, ella se queda embarazada... Y llega Emma. Aunque menos conservadora que su familia, Laura educa a su hija en el mismo mundo de sangre azul de los colegios privados y los veranos en la costa del que ella disfrutó. Sin embargo, Emma comenzará a no tomar al pie de la letra el guion impuesto por Park Avenue y a cuestionarse sus privilegios de un modo en que su madre nunca fue capaz.Narrada en pequeñas secuencias que extraen de las situaciones más mundanas lo verdaderamente esencial, Laura y Emma es una perspicaz interrogación sobre los conceptos de clase y familia, una elegante celebración de la comedia y la sensibilidad, a la vez que un matizado retrato de una madre y una hija que, durante dos décadas, lucharán por comprenderse sobre el siempre cambiante trasfondo de la ciudad de Nueva York.

Frequently asked questions

Yes, you can cancel anytime from the Subscription tab in your account settings on the Perlego website. Your subscription will stay active until the end of your current billing period. Learn how to cancel your subscription.
No, books cannot be downloaded as external files, such as PDFs, for use outside of Perlego. However, you can download books within the Perlego app for offline reading on mobile or tablet. Learn more here.
Perlego offers two plans: Essential and Complete
  • Essential is ideal for learners and professionals who enjoy exploring a wide range of subjects. Access the Essential Library with 800,000+ trusted titles and best-sellers across business, personal growth, and the humanities. Includes unlimited reading time and Standard Read Aloud voice.
  • Complete: Perfect for advanced learners and researchers needing full, unrestricted access. Unlock 1.4M+ books across hundreds of subjects, including academic and specialized titles. The Complete Plan also includes advanced features like Premium Read Aloud and Research Assistant.
Both plans are available with monthly, semester, or annual billing cycles.
We are an online textbook subscription service, where you can get access to an entire online library for less than the price of a single book per month. With over 1 million books across 1000+ topics, we’ve got you covered! Learn more here.
Look out for the read-aloud symbol on your next book to see if you can listen to it. The read-aloud tool reads text aloud for you, highlighting the text as it is being read. You can pause it, speed it up and slow it down. Learn more here.
Yes! You can use the Perlego app on both iOS or Android devices to read anytime, anywhere — even offline. Perfect for commutes or when you’re on the go.
Please note we cannot support devices running on iOS 13 and Android 7 or earlier. Learn more about using the app.
Yes, you can access Laura y Emma by Kate Greathead, Pablo González-Nuevo in PDF and/or ePUB format, as well as other popular books in Literature & Literature General. We have over one million books available in our catalogue for you to explore.

Information

Publisher
Siruela
Year
2020
Print ISBN
9788417996987
eBook ISBN
9788418245411

1995

La vida nunca había obligado a Laura a adentrarse a solas en territorios inexplorados, y las escasas ocasiones en que había decidido hacerlo a lo largo de los años había salido muy bien parada. Por ejemplo, en el caso de Associated Value. Pensaba en todo el dinero que había ahorrado comprando allí. Un orgullo parecido sintió al descubrir la Escuela para el Individuo Ético, un internado progresista situado en Vermont del que nadie había oído hablar.
Incapaz de dormir, se había puesto a leer el New Yorker en la cama y, aburrida por un artículo sobre el inminente juicio de O. J. Simpson, su mirada vagó por la página hasta encontrar una viñeta cómica en la que un zorro era entrevistado por una oca para un trabajo de oficina; y después hasta los márgenes donde, en varios recuadros, se anunciaban las diversas frivolidades habituales: vacaciones en yate, placas conmemorativas, sombreros hechos a mano. Al final de la página había un pequeño anuncio, que casi pasa por alto, en el que se leía: «En lugar de respuestas, una escuela debería enseñar a sus alumnos a hacer preguntas».
Laura se sintió intrigada, de modo que a la mañana siguiente llamó a la Escuela para el Individuo Ético y pidió un folleto informativo. Llegó una semana más tarde.
—¿Qué es esto? —preguntó Emma, mientras curioseaba ente el correo después de clase.
—Es una escuela de Vermont —dijo Laura—. Me pareció que podría interesarte.
—¿Un internado?
—No es el típico internado.
Emma parecía desconcertada.
—¿Quieres que vaya a un internado?
—Por supuesto que no —respondió Laura—. La idea de separarme de ti me pone muy triste. Es solo que vi el anuncio en el New Yorker y me pareció el tipo de sitio... No sé, todavía estás en séptimo, pero pensé que quizá más adelante... te gustaría valorar otras opciones a la hora de elegir instituto.
Emma se llevó el folleto a su habitación. Dos horas más tarde se encontró con Laura en la sala de estar.
—Tienen octavo curso —anunció—. Podría empezar el año que viene.
—¿Octavo? —repitió Laura—. ¿Estás segura? Me parece demasiado pronto.
Emma asintió y le enseñó una página del catálogo.
—El plazo para las preinscripciones termina el próximo lunes —dijo.
—¿Quedan cuatro días?
—Once días —respondió Emma—. No es este lunes sino el siguiente.
—Bueno, pues es una pena —dijo Laura—. Este tipo de cosas llevan su tiempo. Tendremos que pedirles que nos envíen un impreso de solicitud y habrá formularios que rellenar, además tendremos que dar parte en Winthrop e imagino que tendrás que escribir un ensayo...
—Lo sé —contestó Emma—. Ya he empezado a escribirlo.
—¿Qué?
—He llamado a la secretaría para pedir un impreso de preinscripción —dijo Emma— y la mujer me dijo por teléfono cuál era el tema del ensayo... Fue muy amable —añadió con suavidad, mientras se enrollaba un mechón de pelo en el dedo—. El tema es muy fácil; solo tengo que explicar por qué quiero estudiar allí.
Ese fin de semana fueron en coche a visitar las instalaciones y pasaron la noche en la casa de invitados de la escuela, que estaba situada entre la oficina de Admisiones y el gallinero. Además de gallinas, en el campus había llamas, ovejas, patos y cabras, cuyo cuidado corría a cargo de los estudiantes. El profesorado y el resto del personal se trataban por su nombre de pila e iban vestidos con pantalones vaqueros y botas de montaña. A Emma le sorprendió lo serios y amables que le parecieron los estudiantes, y al verla dejaban lo que estuvieran haciendo para saludarla e intentar que se sintiera bienvenida. Lo cierto es que el entusiasmo que mostraban por su escuela no parecía propio de adolescentes.
Laura quedó encantada y gratamente impresionada en todos los aspectos.
—Creo que deberías preinscribirte en noveno curso —le dijo a Emma cuando se subieron al coche—. Desde el punto de vista emocional, estarás más preparada para irte de casa.
—Ya estoy preparada —contestó Emma.
Laura sintió que se le encogía el corazón al ver a Emma salir por fin de su cuarto, con la carta que había llegado esa tarde en la mano y los ojos llorosos.
—Son idiotas —dijo Laura, sacudiendo la cabeza, aunque una parte de ella estaba egoístamente aliviada—. ¡Necios! Ellos se lo pierden.
—No, mamá —respondió Emma, parpadeando con fuerza—. Me quieren. Me han aceptado.
En el pasado, Douglas siempre se había reunido de forman individual con sus hijos para tratar asuntos financieros, pero ese año decidió hacerlo con los dos a la vez y también con Stephanie. Los cuatro concertaron una comida a mitad de semana en Serafina.
—Este año vamos a tener que apretarnos un poco el cinturón —les anunció en cuanto se sentaron.
—Lo sé, papá —dijo Nicholas con gesto adusto—. Nos daremos de baja en el Lawrence Beach Club.
—¿Eso lo paga papá? —dijo Laura, alcanzado la cesta del pan—. No lo sabía.
—Como que tú no aceptas donaciones ocasionales —respondió Nicholas.
—Para cosas necesarias, por supuesto. No para gastos frívolos —dijo ella, masticando—. Por ejemplo, nada más entrar le pagué al encargado parte de la reserva para la fiesta de despedida de Emma... —Laura hizo una pausa para tragar un bocado y de paso para darle la oportunidad a Douglas de ofrecerse a reembolsarle el dinero. Al ver que no decía nada, continuó—: No sé si habéis recibido ya las invitaciones, pero se celebrará en una sala privada del primer piso. De todas formas, chico, no ha sido ninguna limosna. Esta será la última comida de la que disfrutaré en mucho tiempo, eso seguro.
Nadie dijo nada mientras les servían té helado.
—De todas formas, no dudo que tu cuota anual de la LBS27 sea escanda...

Table of contents

  1. Portada
  2. Portadilla
  3. Créditos
  4. Dedicatoria
  5. Cita
  6. 1980
  7. 1981
  8. 1982
  9. 1983
  10. 1984
  11. 1985
  12. 1986
  13. 1987
  14. 1988
  15. 1989
  16. 1990
  17. 1991
  18. 1992
  19. 1993
  20. 1994
  21. 1995
  22. Agradecimientos