La configuración semántica de πολιτικὸν ζῷον y su transformación en los comentarios medievales y modernos a la Política de Aristóteles
Nota: Trabajo realizado con la colaboración de Eduardo Fernández García.
Abstract
The human being acting in the public sphere is in general what Aristotle called πολιτικὸν ζῷον. In this paper we shall lay out a rather general framework for understanding this fundamental property of the human being, drawing in various ways on his historical development. This scenario has important implications for political theory, for it suggests that human being is predisposed to sociability: human being is by nature a social animal that lives with others and can only achieve justice and the common good through dialogue and deliberation, since as Aristotle himself points out human being is the only ζῷον λόγον ἔχων. This implies that we can derive human beings’ political nature from their rhetorical nature.
1 Justificación
En este trabajo los autores quieren poner de relieve cómo un texto esencial en la historia del pensamiento político fue comentado durante siglos por autores de diferentes escuelas de pensamiento, creencias religiosas y contextos culturales buscando desentrañar el verdadero sentido de la famosa afirmación de Aristóteles (380 a.C–322 a.C), el hombre por naturaleza está destinado a vivir en comunidad y convivir con otros.
De todo esto es evidente que la ciudad es una de las cosas naturales, y que el hombre, por naturaleza, es una especie de animal social […]. La razón por la que el hombre es un ser social, más que las abejas o que cualquier otra especie de animal gregario, es evidente: la naturaleza no hace nada en vano. El hombre es, por otra parte, el único que tiene un lenguaje inteligible […]. Ahora bien, el lenguaje inteligible sirve además para manifestar el propio interés, así como lo dañino, o lo justo y lo injusto, siendo esto exclusivo del hombre que, así, se diferencia de los demás animales al tener, por ello, el sentido del bien y del mal, el de lo justo y de lo injusto y todo lo demás que le es propio.1
Para Aristóteles la pólis (πόλις)2 se constituyó en un proceso histórico porque la naturaleza dotó al hombre de unas características que lo convertían en un ser apto para iniciar y culminar el proceso de sociabilidad con éxito. Esta evolución es una transformación vital que le lleva –y esta es la tesis de los autores– a considerarse social en la familia y termina siendo político en su pertenencia plena y activa en la pólis. Por tanto, el hombre por su capacidad dialógica, su necesidad vital y su fuerza intelectual, es un ser que está destinado a cumplimentar el camino entre el simple vivir y el con-vivir, que es una manera de ser-con-otros, o, dicho de otra forma, de completar su ser con los de otros que están junto a uno buscando la realización social e individual en la pólis, que constituyó el horizonte político que enmarcó la vida social e individual del hombre griego. Aristóteles es el pensador griego que nos acerca más a esta realidad política y, además, es el que la contempló y analizó en el momento en que se estaba produciendo un cambio de paradigma político y social: la pólis comenzaba a perder su vitalidad y, por supuesto, no constituía el horizonte fundamental político del hombre griego, que comenzaba a abrirse a otras realidades. No obstante, nos ha dejado estas palabras en la Política que han servido durante generaciones para definir esta realidad: “La comunidad perfecta de varias aldeas es ya la ciudad, porque tiene por así decirlo, la total autarquía, pues surgió para vivir, pero es para vivir bien. Por ello, toda ciudad es por naturaleza, si es que lo son las primeras [familia y aldea]: en efecto, ella es el fin de aquellas y su naturaleza es ser fin.”3
La pólis es el horizonte vital y político que propone Aristóteles para el hombre, para todo hombre en todo tiempo, porque en ella, una vez superadas las limitaciones de las primeras organizaciones sociales –familia y aldea–, el ser humano encuentra satisfechas todas las exigencias que le impone su modo de ser peculiar y que se destaca de otros animales.
2 Dimensión histórica del pensamiento político de Aristóteles
Aristóteles4 ha sido estudiado como científico, filósofo, político, naturalista, matemático, físico, astrónomo, etc., pero no es frecuente incluirlo entre los historiadores,5 sobre todo cuando existen figuras tan señeras en la Grecia clásica como Heródoto y Tucídides. Sin embargo, Aristóteles acudió con frecuencia a ejemplos del pasado ya autores anteriores a él para justificar y fundamentar sus ideas y sus propuestas. Además, en el Liceo se realizaron compilaciones históricas, cronológicas y literarias.
La historia no fue un saber extraño en el universo intelectual de Aristóteles. El interés por la historia es evidente en muchas de sus obras y es fundamental en la construcción de su sistema filosófico, pero todavía lo es más para comprender el pensamiento teórico y su pensamiento político. La historia está presente en la composición y en la argumentación de dos de sus obras, la Política y la Constitución de Atenas. En ambas se encuentran con frecuencia referencias a la historia como elemento fundamental para justificar sus ideas y planteamientos.
La historia se escribe desde el presente intentando explicar la estructura y el desarrollo de un pasado peculiar. La historia atiende sobre todo al ámbito de las relaciones internas entre grupos humanos en una sociedad determinada. Pero también se ocupa de las relaciones y las conexiones entre las comunidades políticas. La peculiaridad es que la historia tiene como centro los proyectos, las acciones, la vida de los hombres que son sus protagonistas y en el ámbito político, los que deciden qué tipo de sociedad, forma de estado y de gobierno desean establecer.
El relato histórico de Aristóteles no es igual ni tiene la misma intención que el de los grandes historiadores anteriores a él, Heródoto y Tucídides. Aristóteles reseñará, citará ejemplos más o menos extensos, breves referencias a experiencias del pasado, o a lo sumo opiniones sobre alguna actuación de algún personaje o pueblo. La historia es el medio para narrar o ejemplificar un terminus, la evolución de las sociedades humanas. Es la clave para entender las razones profundas que originan los hechos, porque trasciende las fronteras de lo local y lo circunstancial dentro de una cronología conocida.
En la Política realizó una reflexión sobre los principios de la política sin estar sujeto a un lugar y a una época histórica. En esta obra trató dos aspectos opuestos. Por un lado, la ciencia política, cuyo fin es la construcción de la mejor pólis que se diseña tomando como punto de refere...