eBook Interactivo. La estructura medieval europea mantuvo durante varios siglos el régimen socioeconómico conocido por "feudalismo", que consiste en la fragmentación de los territorios bajo el poder de un conjunto de nobles que ostentan todo el poder civil, militar y económico sobre sus límites. Sobre esta estructura feudal flota la monarquía que encontrará su verdadero puesto varios siglos después.

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El feudalismo y la vida monástica
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Kunstgeschichte des MittelaltersLA SOCIEDAD FEUDAL
Las causas del feudalismo son muy complejas como las de todo fenómeno histórico, pero podemos señalar algunas fundamentales, en la opinión de muchos autores.
La mentalidad medieva
Empapada de religiosidad y parcialmente despreocupada de los bienes materiales. Hasta el siglo XI el europeo creyó firmemente en la doctrina cristiana. Creyó en ella de una forma absoluta y dogmática, viviendo dentro de ella, rodeado de ella por todas partes. La decadencia del predominio espiritual absoluto del Cristianismo hay que encontrarla a partir del año 1.000, en que toda la cristiandad esperaba el fin del mundo. Hasta entonces se vivió en un continuo «Apocalipsis» (FIG. 1). El hombre altomedieval creía firmemente que esta vida es sólo un «valle de lágrimas» y que existe un «más allá» que compensa sobradamente de las estrecheces que se sufren acá. En este mundo no existe la felicidad, y, por tanto, ¿para qué esforzarse en buscarla? La vida humana es sólo un puente tendido hacia la «otra vida», que es la auténtica porque es eterna. Estas creencias anularon el estímulo y el afán de lucro de los hombres medievales durante varios siglos. Los europeos estaban resignados con su suerte, convencidos de que todo ocurría según los designios divinos y que nada podían hacer para mejorar su existencia. Por eso los hombres se resignaban a permanecer en la clase social que les había correspondido al nacer. Si no ¿cómo vamos a explicarnos las continuas sublevaciones populares a partir del siglo XIII, si las condiciones de vida eran las mismas y los nobles no habían disminuido su poder? A partir del siglo XI el hombre comienza a sentir desconfianza y desasosiego. La fe ingenua y rotunda del hombre altomedieval se va agrietando, cuarteando, debilitando progresivamente y por esas fisuras penetran en la mentalidad europea otros afanes. Esta nueva postura ante la vida, mucho más abierta a la naturaleza, caracteriza la Baja Edad Media y la veremos en el tema XIX de esta colección.
La falta de seguridad personal
Que era crónica e insoportable en esta época. Las invasiones bárbaras habían producido una psicosis de inseguridad. A ello se unía el bandidaje y la rapiña en todos los grados (FIG. 2). Los caminos estaban infectados de maleantes. Los señores feudales ejercían un poder despótico sobre sus territorios y sólo se respetaba una ley: la del más fuerte. No había un poder público que garantizara la justicia y el orden. La autoridad era incapaz de hacer frente al crimen, el robo y el delito. Esto se debía a que el tremendo aparato burocrático y policial, que había mantenido el Imperio Romano libre de esta enfermedad, se había desmoronado totalmente y los reyes bárbaros no se preocupaban de ello. Mejor dicho, no podían preocuparse porque tampoco tenían dinero, ni hombres suficientes para ello. Tenían que dejar la salvaguarda del orden público en manos de los señores feudales de cada término. Y con este poder de jurisdicción les otorgaban el «señorío» de sus posesiones. Los vasallos se sentían desamparados y sin un poder central que les permitiese vivir en paz; tenían que ponerse bajo la protección de uno de estos señores, a quien prestaban una ayuda servil a cambio de su seguridad. Al faltar una autoridad central -un Estado-, el hombre tuvo que acogerse a esta modalidad de gobierno feudal como solución de urgencia.
La escasez de moneda acuñada
Que es más bien consecuencia de lo dicho anteriormente, la falta de seguridad y la falta de estímulo para las ganancias, apartó cada vez más a la gente del comercio y la industria. Los europeos se refugiaron en el campo que les brindaba el sustento diario, y olvidaron la práctica comercial y el enriquecimiento que ella supone. Esto trajo consigo la detención del flujo monetario y se produjo un verdadero «colapso económico». Por eso se dice que la economía de esta época es una «economía natural sin mercados» basada en la producción agraria autárquica. Es decir, cada núcleo señorial produce lo necesario para subsistir y si casualmente obtiene excedentes, los guarda para futuras hambres o los cambia en especie por otros bienes de consumo en aldeas cercanas. Los grandes mercados romanos que se basaban en el comercio mediterráneo, el tráfico entre Oriente y Occidente dejan de existir.
Se llega a una paralización económica indescriptible. A ello contribuyen los musulmanes apoderándose del Mediterráneo y convirtiéndole en un muro infranqueable que separa dos mundos hostiles (FIG. 3). Todo esto ocurre a partir del siglo VIII, cuando los musulmanes toman el Norte de África, España y Sicilia. Hasta el siglo VIII hay algo de comercio entre los reinos cristianos y Oriente por obra de sirios y judíos principalmente. A partir del IX, esta nueva barrera termina de cerrar a Europa Occidental en sí misma, incapacitándola para adquirir artículos en los mercados orientales. La hostilidad de las confesiones religiosas fue un factor decisivo en este caso.
Todavía hay un nuevo elemento a considerar. Los nuevos reinos feudales comenzaron a acuñar moneda, no siempre recomendable, pues se adulteraba la ley corrientemente. El problema se agudizó cuando se implantó la costumbre de acuñación en los dominios señoriales y se llegó a un estado monetario caótico. Cada noble establecía una ceca y acuñaba el dinero que quería, imponiéndole un valor arbitrario. Los comerciantes no aceptaban este dinero y, por tanto, no valía para nada. Las piezas de valor, acuñadas por bizantinos o árabes, se almacenaban y no se lanzaban a la circulación. La gente atesoraba el «dinero bueno» y se deshacía con presteza del «malo», que nadie aceptaba nuevamente. Pero como Occidente sólo producía bienes agrícolas no exportables, no tenía ocasión de obtener dinero y se fue encerrando cada vez más en una autarquía inamovible, que favoreció notablemente el feudalismo. Los reyes no tenían dinero y no podían disponer de ejércitos permanentes, como tenían los bizantinos o los musulmanes. El rey, ...
Índice
- LA SOCIEDAD FEUDAL
- LA SOCIEDAD MONÁSTICA
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