Herencia
eBook - ePub

Herencia

  1. 104 páginas
  2. Spanish
  3. ePUB (apto para móviles)
  4. Disponible en iOS y Android
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Descripción del libro

Una noticia que llega de lejos –"Operaron a Irene"- destapa una genealogía tan antigua como el Pueblo del Libro. ¿Qué recibimos de nuestros ancestros?Herencia es recuerdo y poesía, deseo y lenguaje. Historias silenciadas, fotos perdidas, rostros añorados, forman un paisaje que se vuelve dolorosamente entrañable. La estirpe de mujeres transmite, sin saberlo, a la vez sabiduría y tristezas sobre infinitos mapas superpuestos. Allá. Acá. Hogares que migran tatuados en la piel. El espacio y el tiempo condensados en 5592 nucleótidos.

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Información

Año
2020
ISBN del libro electrónico
9788412195842
Categoría
Literature
Categoría
Poetry
IV. ÓXIDO

1.

Tartamuda la lengua bate sus alas
Y hace de otro cuello el mapa sutil del deseo

2.

Resbalan las palabras por la garganta
caen una a una
las escucho en el latido
sin nombres
ni pérdidas
como si de fuera llegara el ladrido de un perro.
Podría ser un pacto:
a cambio de esas voces abrazadas por la tráquea
se harán inteligibles las lenguas del naufragio.

3.

No es algo nuevo. Podría decir que está ahí desde siempre.
No: es una sensación repentina: en la garganta. Como si algo la tapara. La cerrara. O alguien. (¿Alguien?). Nada permanente. ¿Un instante? (¿Cómo se mide «un instante»?). El tiempo justo para que llegue a sentir el sabor de herrumbre. Una moneda oxidada. La palabra «óxido» con sus ocres. Debe, entonces, aspirar con más fuerza. No pensar. Sólo respirar.
Así…
de a poco…

4.

A veces se despierta en un ahogo, como si en sueños reprodujera la pesadilla de un náufrago. ¿Quién de todos esos hombres de traje oscuro y mirada desconfiada supo de la violencia de los vientos en alta mar? ¿Cuál se enfrentó a la ira de los dioses marinos? La fotografía fue la última que se tomaron juntos los hermanos antes del largo viaje. Una maleta de cartón y la promesa del regreso.

5.

La respiración y la voz, y un murmullo que quizás se disuelva buscando el camino. Un ritmo infantil. Las palabras aún no escuchadas. Antes del aire, el espacio es de sonidos marinos.

6.

¿Qué lenguas habrá conocido ese torrente que hoy le inunda la voz? ¿Qué arrullos habrá escuchado y cantado? ¿Desde dónde esa memoria que se vuelve óxido, nombres, silencios?
El balbuceo es sendero oscuro.
No hay azogue que contenga su aliento.

7.

Cierra los ojos y desliza el nombre amado por el paladar.
Como en el antiguo ritual, el nombre es cuerpo, memoria y deseo.
Ceniza vuelta historia bajo la lluvia.
La tierra amazónica devora a sus ancestros, dicen. La antiquísima tribu amasa con cenizas el pan del recuerdo. Y cada uno es el universo. Y cada uno es huella. Rastro.

8.

Se le cruza otra imagen. Otra historia:
Hubiera querido que la bajada no terminara nunca. Que las ruedas de la bicicleta giraran cada vez a mayor velocidad y que el grito que ella daba se perdiera en el viento. Esos pocos segundos en que se lanzaba al vacío eran su territorio de libertad. El único. Ese bebé que ni siquiera llegó a ver y que había hecho que su madre no se levantara de la cama desde hacía semanas se había llevado consigo el mundo conocido. De la euforia de los preparativos –la cuna, los pañales, los escarpines que había tejido la abuela– al silencio. La muerte se había adueñado de todo. Era una sombra que les pesaba al caminar, al hablar, al comer. Sólo la bajada a toda velocidad, la bicicleta y el grito valían la pena.
Además descubrió que a ella la muerte le daba vergüenza. Y eso le daba más vergüenza aún.
Era como llevar un manto oscuro que la cubría, pero no la ocultaba: la señalaba. No estaba bien que cantara ni que riera ni que corriera en el recreo. El manto negro la delataba y enseguida veía la cara de reprobación de la maestra. ¿Qué le pasaba? ¿No pensaba en el dolor de su madre? ¿En ese pequeño que la miraba desde el cielo? Pero si ni siquiera tenía nombre, quería gritarle. No era mi hermano todavía.
(Lo enterraron en algún cementerio de provincia. NN.)
Aaaaaaaaaaaahhhhhhhhhh…, gritaba con fuerza. La bicicleta era roja y ella se tiraba a toda velocidad para desprenderse del manto, de las miradas, de los comentarios.
Se lanzaba al vacío y gritaba. Una vez. Y otra. Y otra. Hasta quedar afónica.
Y le daba vergüenza.

9.

«El corazón, si pudiera pensar, se detendría». ¿Y el de ella? ¿Se pararía como el del bebé? ¿Qué era lo que no debía pensar? No hablaba. No decía. No nombraba. (NN) Así quizás dejaría de existir lo que existía: el vacío. Y sus ganas de gritar al viento.

10.

Como siempre, pierde el hilo. No a los ocho años. Ahora. Comienza el relato y pierde el hilo. Y la voz. Y las palabras. Y piensa que quizás nombrándolo las recupere.
No sabe cómo.
Se rodea de palabras ajenas. Pero la voz no aparece. Ni las palabras. Ni encuentra el hilo que la conduzca de regreso.
Un manto oscuro. La señalan. Y ella esconde en los puños la energía de los ocho años. Para después. Para cuando todo vuelva a ser como antes. Co...

Índice

  1. Portada
  2. Créditos
  3. Título
  4. Dedicatoria
  5. Contenido
  6. I. HERENCIA
  7. II. DERIVAS
  8. III. MANOS
  9. IV. ÓXIDO