La lluvia de fuego
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La lluvia de fuego

  1. 22 páginas
  2. Spanish
  3. ePUB (apto para móviles)
  4. Disponible en iOS y Android
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La lluvia de fuego

Descripción del libro

La lluvia de fuegoes uno de los doce cuentos que componenLas fuerzas extrañas, editados por primera vez en 1906. Tras leer elsubtítulo de«Evocación de un desencarnado de Gomorra», el lector toma conciencia de que se trata de una referencia bíblica: el final de Sodoma y Gomorra. Ciudades que fueron castigadas por el poder divino en forma de lluvia de fuego por sus innumerables pecados.EnLa lluvia de fuego, de Leopoldo Lugones, el fuego también cae sobre la ciudad: «De pronto, el esclavo que atravesaba el jardín con un nuevo plato, no pudo reprimir un grito. Llegó, no obstante, a la mesa; pero acusando con su lividez un dolor horrible. Tenía en su desnuda espalda un agujerillo, en cuyo fondo sentíase chirriar aún la chispa voraz que lo había abierto.»En un increscendo continuo la tragedia, de origen desconocido, amenaza con arrasarlo todo. En medio de la tragedia un hombre vive aislado en un sótano entre botellas de vinos y víveres que allí se acumulan. En tímidas excursiones al exterior el hombre irá descubriendo las dimensiones de la tragedia provocada porLa lluvia de fuego. La incertidumbre, la fuerza de lo innombrable y el azar dan a este relato argentino un toque surrealista y otro toque de literatura del absurdo.

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Información

Editorial
Linkgua
Año
2010
ISBN del libro electrónico
9788498979749
Categoría
Literatura
Categoría
Poesía
Lluvia de fuego
Evocación de un desencarnado de Gomorra
«Y tornaré el cielo de hierro y la tierra de cobre.» (Levítico, XXVI-19)1
Recuerdo que era un día de Sol hermoso, lleno del hormigueo popular, en las calles atronadas de vehículos. Un día asaz cálido y de tersura perfecta.
Desde mi terraza dominaba una vasta confusión de techos, vergeles salteados, un trozo de bahía punzado de mástiles, la recta gris de una avenida...
A eso de las once cayeron las primeras chispas. Una aquí, otra allá —partículas de cobre semejantes a las morcellas de un pabilo; partículas de cobre incandescente que daban en el suelo con un ruidecito de arena—. El cielo seguía de igual limpidez; el rumor urbano no decrecía. Únicamente los pájaros de mi pajarera, cesaron de cantar.
Casualmente lo había advertido, mirando hacia el horizonte en un momento de abstracción. Primero creí en una ilusión óptica formada por mi miopía. Tuve que esperar largo rato para ver caer otra chispa, pues la luz solar anegábalas bastante; pero el cobre ardía de tal modo, que se destacaban lo mismo. Una rapidísima vírgula de fuego, y el golpecito en la tierra. Así, a largos intervalos.
Debo confesar que al comprobarlo, experimenté un vago terror. Exploré el cielo en una ansiosa ojeada. Persistía la limpidez. ¿De dónde venía aquel extraño granizo? ¿Aquel cobre? ¿Era cobre?...
Acababa de caer una chispa en mi terraza, a pocos pasos. Extendí la mano; era, a no caber duda, un gránulo de cobre que tardó mucho en enfriarse. Por fortuna la brisa se levantaba, inclinando aquella lluvia singular hacia el lado opuesto de mi terraza. Las chispas eran harto ralas, además. Podía creerse por momentos que aquello había ya cesado. No cesaba. Uno que otro, eso sí, pero caían siempre los temibles gránulos.
En fin, aquello no había de impedirme almorzar, pues era el mediodía. Bajé al comedor atravesando el jardín, no sin cierto miedo de las chispas. Verdad es que el toldo, corrido para evitar el Sol, me resguardaba...
¿Me resguardaba? Alcé los ojos; pero un toldo tiene tantos poros, que nada pude descubrir.
En el comedor me esperaba un almuerzo admirable; pues mi afortunado celibato sabía dos cosas sobre todo: leer y comer. Excepto la biblioteca, el comedor era mi orgullo. Ahíto de mujeres y un poco gotoso, en punto a vicios amables nada podía esperar ya sino de la gula. Comía solo, mientras un esclavo me leía narraciones geográficas. Nunca había podido comprender las comidas en compañía; y si las mujeres me hastiaban, como he dicho, ya comprenderéis que aborrecía a los hombres.
¡Diez años me separaban...

Índice

  1. Créditos
  2. Brevísima presentación
  3. Lluvia de fuego
  4. Libros a la carta